Y todo, dialoga

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Cuando agolpa el campo lleno de posibilidades no hay tiempo para diseños, se vive en toda su extensión, en toda su intensidad.

Sin embargo, cuando lo esperas, lo acoges con un vaso de agua en la mano y el aroma de las flores por toda la estancia.

Así he despertado esta mañana, lenta, observándolo.

 

 

Hoy es un día diferente cuando me pongo a escribir este diálogo creativo. No hay música ni fotos ni nada porque ya va todo incluido.

Se muestra la voz salvaje, aguda y al punto. Sin más.

 

La conexión con el potencial es salvaje. Va directa. Lo que es, es.

 

Conversa contigo de la misma manera que lo haría el vecino.

Apuntando a los ojos y dispuesto a involucrarse en la vivencia de lo que ocurre entre tú y yo.

 

Y en el conversar hay despedidas, hay exhalaciones, hay intensidades y la lentitud de las pequeñas cosas.

Cambia todo aquello que se relaciona con aquello de lo que nos despedimos.

Y acogemos la irrealidad.

Un trozo de verdad despegada que encima te lleva por entera. Cachito de flor y regalo para el cuerpo.

Así la estructura se recibe más fácil. Para qué molestarse por el oxígeno que entra en los pulmones,

que la vecina viene a tomar el té a las cinco, y que por encima de todo hay nada.

No hay razón para traumatizar, cuando hay todo un espacio y tiempo para vivirse.

 

Queremos cambiar pero no sabemos ni qué es eso de cambiar, queremos solucionar el nudo que nos aprieta y nos ponemos a solucionarlo en un mismo lenguaje, queremos transformarnos en el otro, que veo que me vibra el chakra, sin darme cuenta que el chakra que me vibra es interior por eso me vibra, queremos que el estado luminoso nos invada como metiendo la mariposa en un tarro de cristal y nos olvidamos de sacarla de tanto ímpetu que ponemos en meter un elefante en un tarro de cristal.

Y queremos que todo eso no suene impúdico ni obsceno.

Para qué salir al escenario si en esta obra ni siquiera se ha abierto el telón.

 

Adiós a eso.

La legitimidad invade salvaje, y si quiero, puedo tomar el té de las cinco con ella, aquella en la que me implico.

Me estoy preparando la legitimidad de mi espacio para, al punto, sincerarme.

 

Para qué quiero potencial sino me otorgo la legitimidad a brindarle un espacio.

Entonces, desde lo sincero, me ajusto.

Me lo hago fácil, me vivencio, toda obscena, vivenciándome desde y para al punto, habitándome.

Se abre el telón.

 

Me entrego para vivenciarme en las pequeñas cosas que que nada son, y conforman como parte de todo,

algo mucho más grande, en lo que cada parte, significa para todos.

Entonces, descubro que vivenciarse al punto, en el mientras tanto, trata de lo que estoy dispuesto a implicarme, y dejar que se exprese del formato que sea. Con la obscenidad de las pequeñas cosas, con el descubrirse en lo inesperado, … tan solo porque es. La legitimidad tiene su espacio. Se queda corto en verlo como reacción a un trauma, un enfado, por la diferencia de este otro,…

es porque es. Ahora hay otro anillo amplio disponible para ver más allá, y ajustarse por entera desde el sincero.

 

Este es un espacio y tiempo nuevo. Nadie te habita, y nos estamos preparando para eso que nunca antes habíamos pensado. Es alucinante acogerlo.Y dos segundos después, no puedes dejar de ver, todo el río disponible y,

del que todo y todos formamos parte de ello. Y todo, dialoga.

 

#dialogocreativo #comunicacioncontucentro #desdeelvinculo

Te cuento más por aquí la propuesta para dialogar..

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