Palabras con soles disponibles (parte 1)

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Hace 40 años ni existía mi conciencia, quizá sí mi Ser. Estaría purulando por la existencia. Dejando atrás otras vidas, el Sol en lo alto, todo el día, cada día.

Hace tiempo que ya no me acuerdo, pero estaba. El calor se notaba. Cada noche hacía fresco, y cada día era cálido.

40 años de existencia, acechando las noches, para no dejarte sola, capaz que nadie nunca te dijo esto antes. Pero estuve contigo. Bajando las luces, a la noche, cumpliendo cada hora, cada minuto, junto a ti.

Volando junto a los pájaros, sentía libre como las plumas en el aire. Curso del mundo. El curso de la vida iba y venía, en esos 40 años, dibujando curvas, paso a paso, saliendo de las esquinas, volcando el agua que necesitabas.

40 años de arrebatos, palpitaciones del Sol y la Luna, adentrados en tu camino, sonando en tu interior.

Hoy te vi. Pasabas muy rápido. Cantando. Liberando aire por tu boca. Fusión de colores. Todo o nada al unísono. Una melodía única. Una misma nota bailando, arriba y abajo, saliendo y entrando, subiendo y bajando.

Te siento en la lágrima de hoy. En los números de tu asiento en el que te hayas. Tu son sobre el que bailas, sobre el que respiras y esperas el minuto siguiente. Vas y vienes, tan solo esperando a mi señal.

Cuando creas tener palpitación sobre todas las cosas, es mi sentir que te sigue.

Vas allá, te miro como vas, siento aquello que te llega a la cara, respiro el olor que te entra por la nariz, huele a playa, huele a horizonte, mientras el sol se mete a dormir. La noche se alarga y tú permites ser otro. Aquel que nunca te dejó. Aquel que supo esperarte. Porque todas las cosas eran una, y tú siempre lo supiste.

A través de las olas estamos todos juntos esperando a la noche llegar para adentrarnos en el mundo de aquello que sabe cómo existir. Cómo vivir juntos a cada lado sin saber más que decir hola.

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