Luz en tus aguas subterráneas

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Luz en tus aguas subterráneas.

Primero tenemos que querer enterarnos del proceso que nos opera. Quizás llegamos a comprender muchas más cosas si lo sabemos interiorizar, si sabemos ponerle nuestra disposición a enterarnos con nuestro propio lenguaje. Pues, de alguna forma, vamos sabiendo situar el deslumbre que nos hace lo externo. Eso puede significar que lo vamos llevando integrado en algún lugar interior, y por lo tanto, no nos conquista para ponérnoslo como vivencia para experimentarlo, una y otra vez, para ver de qué se trata. Nuestra conciencia lo asume, y le pone cierre al bucle y, la energía se pone al permiso de una nueva conexión. Entonces, desde ahí se dispone a interiorizar los procesos en uno mismo e ir facilitando un nuevo lenguaje para su comunicación.

Supongo que fue ahí, cuando me aburrí de casar potencialidades y cosas muy grandes, en cosas conocidas, como pequeñas y estáticas, que no podían traducirlas, y me cansé de escuchar afuera que así era el camino, cuando lo veía cada vez más y más incoherente. Ahí es donde realicé una serie de cambios en mi vida, trabajo, familia, ... y acoger de una forma más implicada todo lo que intuyo, lo que mi mente recepciona, movilizando la luz de las aguas subterráneas y todo lo que el cuerpo traduce con su realidad y, ofrecerme un espacio de observación, que me viene más naturalizado, según cómo a mi me llega, como es a través de la pintura.

Tomar perspectiva del proceso que nos opera es todo un proceso vivenciable. Dejar que pose en nuestro cuerpo, en nuestras células, y admitir que lo que nos opera son procesos inconscientes, abstractos, veloces, globales, de ahí que el origen de nuestros procesos, su consciencia no lo vamos a encontrar en las cosas. De igual modo que como el respirar, no podemos ponerle, a todos sus pasitos, una consciencia. Igual para este ejemplo, que he usado otras veces, no es lo mismo pedalear una bicicleta que ponerte a explicar cada pasito que sucede cuando pedalea. Cuando te lo planteas desde esa explicación consciente dejas de pedalear, porque simplemente el proceso no se traduce desde uno u otro sino sincronizado.

Por eso, es una titánica e incoherente misión gestionar nuestros días con el planning visible para ordenarle al día, al tiempo y al espacio que creemos visibles y verdad verdadera, un propósito sin asumir su origen. Como si eso nos asegurara su consciencia o visibilidad y un ir hacia adelante, avanzando, mejorando, sobreviviendo. Sin embargo, incluso esa percepción de misión titánica tiene un propósito inconsciente, que se irá gestionando de otras formas más coherentes,más sincronizadas, a medida que vayamos incluyendo un espacio, y con ello, un enlace para recepcionar en nuestra mente la conexión de esas dos consciencias que siempre creimos percibir en batalla.

 

Con todo este proceso, de doble vía, como es arriba es abajo, como es izquierda es derecha, se va viendo como es la sincronización desde cualquier punto porque nos situamos también en su punto invisible y en su ralentizado, emitiendo y recepcionando, sabiendo el propósito en ambas, la una con la otra, y su interconexión constante, recreándose una y otra vez.

Mi forma de ver el mundo siempre ha estado muy encaminada a ver cómo las partes funcionaban entre sí, las relaciones humanas, el mecanismo de lo global y como todo estaba interconectado de alguna u otra forma. A lo largo del tiempo, como una instancia que nos acontece hemos podido ver los velos que hemos tomado como punto de verdad, y los propósitos, mecanismos, que hemos encaminado linealmente para ir construyendo nuestra vida. Y, con esta instancia, que me ha ido también operando, he ido viendo cómo se me ha ido resignificando las funciones del propósito, las percepciones de ese mecanismo de la globalidad. Viene de un punto muy de búsqueda, muy de una superviviencia, para contenerlo, y a la vez, una intuición fuerte interior muy diferente a lo que pueda verse. Y, lo común que tiene esas resignificaciones, ha venido siendo, abrirme a una nueva versión de eso mismo, hacer un salto al vacío.

A veces han significado el cambio de una cosa por otra, luego viendo que en forma es la contraria, pero en esencia la misma, y de nuevo, observando que me toma una experiencia, un propósito de este tiempo espacio para experimentarse. Sin embargo, ahora esas resignificaciones suponen ser más consciente de la lógica de cómo me opera esa instancia en mi vivencia, y cómo permito que eso que siempre me he traducido de la misma manera, asumir el desvelo, y abrirme a su toma de conciencia.

Con un salto al vacío hay decisión a aquello que brinda el interior. Como al montar en bicicleta y dejar que el proceso inconsciente permita ese proceso que me da función, me voy abriendo a lo invisible de muchos de mis procesos vitales. Y, con este asumir, le doy posibilidad al despropósito e incoherencia que toma estar en una perpetua búsqueda vital, pues la instancia que nos acontece ahora, permite su consciencia. Darse cuenta de cómo nos opera realmente la vida. Hoy, desde una perspectiva universal y lógica puedo observar desde una autorreferencia todo ese proceso y todo comienza a cobrar más sentido coherente.

 

Con esta perspectiva, he podido observar los momentos en los cuáles he percibido que ya no aguanta más los formatos que he ido creyendo, y en los que me he cansado de llevar contenido todo el pálpito de expansión que intuyo. Con esa decisión de abrirme a lo nuevo, he ido observando de qué se trata ese mismo punto.

Todo comienza cuando escuchamos nuevos caminos internos, el cuerpo quiere extenderse, pero no escarbados como tratando de quitar todo lo que embarra, todo lo que es erróneo, todo lo que no nos casa, sino disponible a acoger de forma consciente esta revolución interna y ver lo que realmente es. Los potenciales disponibles de la vida que sentimos en nuestro interior, en el asumir no encontrarles la posibilidad de darles forma y un camino con lo conocido, y nuestra decisión de cierre, nos impulsan a un enlace con esa incertidumbre.

 

En esa incertidumbre asumimos que partimos de un no saber superficial, y a la vez, sincronizados, de un saberse en lo interno, enlazados a un origen de nuestros procesos vitales. Y eso, es todo un paso.

 

De esta manera, se toma en el asumir un espacio que nos sirve de centro para unir estas dos vías que nos operan, que conectan esos dos puntos, visible e invisible, esas dos consciencias. Y, es ahí donde comprendemos que mucho del propósito de nuestra vivencia, es que haya quedado en el supuesto de creer ser conejos o tortugas que tratan de alcanzar en una linealidad. Pero, cómo montar en bicicleta, hacer el proceso de respirar, de ralentizar lo digerido, se origina en otra vía, la cual también esta disponible a enlazarnos a medida que le vamos tomando conciencia.

Es lo más certero que voy acogiendo, y más si cabe en retro, veo que ha tenido una misma apertura hacia lo mismo. Solo que no es lo mismo acoger la apertura como arrastre, no tengo otra, porque en la vida ya no da más tiempo a este formato y te obligas a dar el salto a donde sea, que recibir la apertura como fiesta, como algo esperado y algo que comprende todo un sentido lógico.

Apertura. Incertidumbre. Disponibilidad.

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