La membrana del hogar

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D I A    3 7   - 3 2 8

 

Estamos tan listos para establecer nuestras raíces en una casa.

Me he despertado y he sentido fuerte esta disponibilidad. Me apetecía contarlo, a ver qué palabras me salen para tratar de explicar un diálogo creativo que está bien adentro.

No te parece, que hemos estado toda una vida, creyéndonos hacer por estar en el hogar? Ha sido todo un reto ver que en realidad hemos estado en sitios muy particulares, viviendo aventuras diarias, sin saber muy bien quiénes éramos. Sin saber muy bien qué hacer con la voz interior y el exterior tan demandante. Y, dentro de que puede verse como que hemos estado perdidos, ha sido enorme y maravilloso, contar con todo esa distancia para expandir a nuestra pequeña gran familia que formamos entre todos.

Lo necesitábamos.

Y, no como esa necesidad vista desde limitación. Sino necesidad como fiesta. Como aquello que se celebra, porque te sabes en ella, y permites la naturalidad de saberte en ella, de dejar que lo neutro sea también un color. No es tan solo porque vienes de un lugar peor y ya era hora de estar mejor, queda corta la historia de pobrecitos, “ por fin, llega lo que nos faltaba...”. Queda corto contarlo desde la cutredad y la no valoración de lo que es, es otra cosa observarlo desde que es así el proceso, y hemos estado presentes. Sí, presentes. Y eso es legítimo. Me sale un agradecimiento inmenso a todo esto que observamos a través del camino que está asumiendo la Tierra, y entre todos nos hemos presentado a la fiesta. Gracias a todos, a todos y cada uno de vosotros. De verdad, gracias.

Estamos abriéndonos a una relación completamente nueva entre todos nosotros.

 

Como niños estamos aprendiendo que el hogar es la piel en la que vivimos y que estamos a salvo donde quiera que estemos. Observar la membrana del hogar a través del río, al encuentro de tantas relaciones nuevas, asombrosas, interesantes que viven la vida como están preparadas para hacerlo.

 

Vivir por entre la confianza de lo que se

ofrece y el acoger la naturalidad del proceso.

 

Tenemos muy arraigado en nuestras membranas, que cuando estamos creciendo estamos posibilitando la expansión y a la vez como una muerte simbólica. Eso probablemente, hace muchas generaciones, hubiera sido algo como literal, sucesos que nos hemos ido traduciendo de una forma traumática, con la intención de tratar de dar explicación a lo que iba sucediendo. Sin un espacio y tiempo más unido, para poder dar explicación a lo sucedido, las cosas iban sucediendo y la respuesta de por qué sucedían así, no venía hasta después de muchas generaciones. En el mientras tanto, nos íbamos explicando las cosas según lo que hubiera por alrededor, sin quizá caer en la cuenta de que no era eso precisamente, tan solo era una aproximación.

Ahora, el tiempo y el espacio es otro, va muy rápido. Y las preguntas y las respuestas están mucho más cercanas, no hay que esperar generaciones, a veces ni tan siquiera días, a veces ni tan siquiera minutos. La conexión está mucho más vista y acogida, ahora.

En el tener muy arraigado la conexión interior y la expansión a todo ese nudo de inconsciente colectivo, y que ahora el foco esté puesto tan próximo sobre nosotros mismos, puede dar lugar a la impresión confusa de que la atención recibida es por algo que has hecho mal, y que te puede hacer sentir una culpabilidad, un resentimiento,… Es como entender, que aquello que tenemos metido en las células, es la limitación en la percepción de que cuando hay una expansión tiene que haber una muerte simbólica. Pero esa muerte no es para nada el trauma que te has traducido, y que ahora estás preparado para integrarlo de una manera mucho más práctica, y que es más cercana a la realidad.

Me resonó algo esta mañana, mira a ver, si así con esto que se expresa, puedo explicártelo de otra forma.

Tú eres una posibilidad de vida, y otra persona es otra posibilidad, y como eso, ponlo en una cosa que decides hacer ese día, de tantas otras que podrías hacer, y como otra persona decide hacer una cosa, de tantas otras que podría hacer, y que realmente lo común que tienen esas dos posibilidades, de vida o de decidir hacer en una vida, es la fusión, la lógica de su existencia, lo común de ellas, ya que parten de un mismo origen, una misma raíz, y por tanto, son lo mismo.

 

Si tiene un mismo origen, no tienen una diferenciación no combinable, tienen en unión la posibilidad que tienen. No hay espacio para el conflicto desde ahí.

 

Quizá me vas siguiendo? Estoy aprendiendo que cuando elijo una forma, de tantas que existen a la vez, para poderla ver, para poderla desarrollar, proyectar, tiene que haber una muerte simbólica de las demás formas, como un mecanismo funcional. No es quitarle valor a las demás para dársela a la que estoy eligiendo. Hemos dicho que ya hemos dejado la cutredad y, en realidad, no darle valor al proceso, no? Quizá, en el focalizarme en esa idea puede parecer una tontería que no lleva a nada, es una chorrada, pero si te adentras a mirar todos los cabos de madejas que toca, podrías quizá asombrarte. Me podría observar en la culpa de no estar al lado de las demás ideas que parecieran tener los demás, o no estar decidiendo ayudar a otras personas en sus proyectos y sí ponerme a dedicarme tiempo a los míos, o haberme alejado de ciertas personas queridas para dedicarme a lo que resuena en mi interior, el fastidio de no poder estar en todo lo que me rodea a la vez, la frustración de no poder estar disfrutando en todas las elecciones y considerar que hay cosas o personas externas que me lo están impidiendo, …

Es un largo etcétera todas las historias que nos hemos ido contando.

El viaje es muy nuevo, y pareciera que tiene que ser algo horrible enterarse así de algo tan extraño que no te habías planteado nunca. Porque lo nuevo puede en una capa asustar, pero a la vez, sabes que es lo que profundamente te hace resonar. Parece que me estoy diciendo una y otra vez ésto:

“Al mismo tiempo contento y triste, todavía intento descubrir cómo es eso posible”.

 

El tiempo es otro. Ha cambiado, un montón. Y lo que yo decida realmente, no es cosa mía como tal. Uno mismo verdaderamente no está haciendo nada, está asumiendo lo que ya está disponible, algo inesperado, pero sí está disponible activar ese enlace desde una consciencia de saberme en ello, y habilitar que todos los campos más concretos y visibles se vayan actualizando. Eso requiere de mi maduración en saberme en ello y, no solo dejarlo en algo que sucede y que yo me dejo hacer, y que cuando me apresan los malditos me acuerdo de la inmensidad.

Todo este proceso me permite ver que lo que yo esté dispuesta a asumir en una forma, es que a la vez que yo elijo y me focalizo en algo, se que existen otras formas y sé que son legítimas, pero elijo ésta, y me doy el permiso de verla legítima, a la vez que veo legítima las demás.

 

Es ésta, porque es legítima.

A la vez.

Podría haber sido cualquier otra, porque son legítimas.

 

Al elegir una forma, estoy formando una membrana, estoy poniéndole a propósito un abrir y cerrar de las puertas. Al saberme legítima en mi vivencia, estoy poniéndole a propósito mi propia apertura a ese proceso que estoy por observar de qué se trata. Una membrana al desarrollo de toda esa decisión que he tomado para desarrollarlo, y eso probablemente significa como todo un ocho, y le voy a dar curvas, y le voy a dar mimo, y le voy a dar atención, y le voy a dar mi amor, le voy a dar mi posibilidad,…. A la vez que permito que todas las demás formas que pudiera haber elegido, y que quizá son las formas que eligen otras personas, son legítimas a la vez.

Todo parte de una misma raíz y tiene una lógica que converge. Todo tiene una parte humana y una parte inhumana.

 

El viaje movidito, quizá es muy diferente entender esto cuando no hay nada que crea que me esté vulnerando, a cuando sigo eligiendo permanecer en esta resonancia cuando mi supervivencia es activada y me estoy dedicando a validar mis defensas, porque el otro está haciendo algo que me toca mi membrana. Y, eso es cuando, me olvido que la membrana la puse ahí para mi comunicación, y, en vez dejar que el proceso curse, me puse a usarla para defenderme. Porque volvieron los malditos, y porque en el cuento que siempre me conté, hay buenos y malos, y se atacan entre ellos.

Realmente me puse la zancada para parar a mirar la membrana, y volverme a recordar el hogar.

Ya que no hay más tiempo para cuentos, ya toca mirarla, y recordar que realmente me la puse ahí para comunicar. Antes, en el transcurso del tiempo tenías miles de años para sacarle filo a mi espada. Ahora no hay tiempo.

 

Ahora, hay potencialidad y posibilidad de estar en otra, que te posibilita realmente usar nuestra membrana para algo mucho más inmenso de lo que nos hubiéramos imaginado.

El camino andando y ponértelo fácil parecen estar más unidos.

 

 

Guardar

Hoy se nota para mí una nueva activación de esto que está ya disponible. Hoy se ha puesto todo blanco. Entender que mucho de mi incomprensión hacia mí misma, ha sido por tratar de entenderlo todo unido, y no ver realmente qué parte estoy asumiendo yo y ponerle una muerte a posta.

Quizá verás que, lo loco es que es al revés del proceso que tendemos a hacer, y además, te metes de lleno en la cueva donde antes llevabas todas las espadas afiladas posibles. Y descubres qué siempre las baldosas amarillas te llevaban hacia ese mismo lugar. Solo que la percepción de lo mismo va cambiando.

 

Qué parte estoy asumiendo yo misma? Me resuena como una muy buena pregunta que podríamos hacernos ahora. Posiblemente descubramos que lo que me nace a mí para hacer lo que hago, sea lo mismo que le nace al otro para hacer lo que hace. Entonces, la espada ya no se la percibe únicamente para matar, ni para separar, y las bestias se unen a la fiesta.

He gestado una vida en la que me voy dando herramientas para, en el mientras tanto, ir contándome.

Guardar

Que el contenido, ha sido y, es siempre el mismo, pero en la forma que hemos ido eligiendo, nos ha ido pareciendo incoherente, porque lo que estábamos resonando no era igual a lo que estábamos diciendo, y a lo que luego estábamos haciendo.

Y, en la membrana todo ésto es muy visible.
A las membranas acude lo contrario. Acuden las bestias y los orcos, y toda la panda.

Imagina que si creemos que la membrana sirve para afilar espadas, imagina entonces el nudo de confusión que se pone en medio de ir viéndolo más claro. A las bestias se las mataba. Esa parte de nosotras no era vista. Ahora, usando las membranas para abrir y cerrar es otra cosa. Es otra cosa entender que acude la contrario porque es lo que en ese momento se potencia para expandir, acude lo que se necesita, lo que en el fondo sin que nos demos cuenta, estamos posibilitando. Acude lo que lo sustenta. No te viene la bestia a tocar el timbre para verte la cara de fastidio. Viene a acogerte por entero.

 

Las membranas ubican hogares, te llevan de la mano al origen, te muestran el punto de conexión, la comunicación con tu centro y todas las posibles formas de diálogo creativo que te rodean en todos los pasos que vas dando en el mientras tanto.

 

El agua llega a las raíces de los árboles para crecer juntos. Imagina si las raíces se pusieran a batallar contra el agua porque creyeran que las pudiera sólo ahogar. Imagina entonces, que una raíz reivindicara su sequedad, su imperio desértico, porque la bestia del agua hubiera tratado de matarla al llamar a su membrana. Qué hijosle mal nacidos.

Y, abrir la boca para reír, y para acogernos tan ingenuos y equivocados. A esto, no sé tú, pero yo he decidido acogerlo.

Guardar

Y, si uno se percibe como observador de todo ésto, quizá pueda verse entonces, que el juego de la vida tiene unos mismos personajes siempre: blanco, negro y gris. Cuerpo, mente y espíritu, se dice por ahí.

Ponle la tríada que quieras de una forma que seas capaz de ponerlas y soltarlas a la vez, porque recuerda que podría ser cualquiera.

 

Ahora, lo que me parece un regalo, es observar que en una misma gota de agua tiene la potencialidad de vernos reflejados, y entender el bucle de un proceso natural, que sustenta un mismo origen para todo. Esta vez todos, y todo, como terrestres. Y nos posibilita entender el proceso que nos habita como humanos e inhumanos.

 

nota. En este post puedes ver la Tote Bag Agua, que si os ha entrado ganas de saber si están disponibles, síiii os aviso en cuanto lo suba a la tienda, me encantaría saber si os gusta. Lo que me gusta a mí es que está hecha para compartir con vosotros. Hacemos cosas entre todos. Por petición del texto me he alegrado de que era el momento de compartirlo. 😉

 

#dialogocreativo #comunicacioncontucentro #desdeelvinculo

Te cuento más por aquí la propuesta para dialogar..

3 Comentarios

  1. Virginia de la Calle
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    Desde el mientras tanto de mis membranas decirte que me encanta la bolsa “Agua”… Percibo todo tu universo en ella, y a la vez el mío, y el de todos… muy en sintonía con tu dialogar, me alegra que a petición de tus blancos, negros y grises haya llegado el momento de ir compartiéndolo 😉 Brava!!!

  2. Aurora J
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    Me he deleitado con tu artículo, junto con las imágenes. Que gusto dar leer posts así. Sigue así.

  3. Paloma
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    Gracias Virginia, por este compartir. Me siento muy conectada con lo que dices y desde dónde lo dices. Siento que respondes a tus propias preguntas desde donde ahora mismo estás vivenciando lo que estás vivenciando. Mis preguntas a veces pueden ser iguales, a veces no, pero lo maravilloso es que ahora podemos entender que cada cual ha venido a responder sus propias preguntas, y no necesita compararse ni adaptarse ni responder a expectativas de otros. Habilitar la membrana que nos comunica con el contexto, y permitir abrirnos a nuevas posibilidades de mirar de otra manera lo que antes parecía amenazante. Como bien pones el ejemplo del agua, si miro desde la perspectiva de la amenaza, creeré que vienen a ahogarme. Pero ¿y si cambio mi perspectiva y miro desde otra posibilidad?
    Ahí estamos, cambiando el ángulo desde el cual miramos toda la realidad, todo cuanto nos acontece. Gracias, gracias, gracias…

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