Camino real

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D I A  D E L  A Ñ O  2 8 7

 

La caída del mito se ve muy claro ahora, y he podido ver cómo se me relaciona con mi vivencia personal de la fecha del atentado de Niza, día 17 del 4 del año ( día de cuarentena global 1369 ). Ese día, y como si tuviera alguna conexión con el día de hoy, me describe de una forma ya mucho más clara, lo que ha ido viniendo desde entonces, incluso desde principios de año. Ahora se vive en lo concreto una vez activada la semilla. Esa cuestión era que no me resonara del todo, el definir el error desde algo tan fijo, categorizado, pasado por un filtro, pero no vivo o real, por tanto algo que no me tocara internamente, que se quedara en externo, sin asumir tal cual mi propia realidad. Aún a pesar de estar resonando con una perspectiva global, en este caso una Lógica Global Convergente aplicada al Ser, o ponle cualquier otra perspectiva que te resuena, espiritualidad, yoga, intenciones, etc... y que te aporta una explicación de nuestros conflictos internos, pudiera esperar que estoy reconociendo cosas muy internas, porque me veo involucrada en ello desde la forma de esas perspectivas. Sin embargo, eso es una cosa, resuena en la forma, que además forma parte de algo real y otra cosa es vivenciarlo con la realidad que es mi aquí y mi ahora. Es decir, podía ver los errores o explicación de los conflictos como cuando leo los principios de una ley, y luego estaban mis propios errores y, no sabía articular un espacio donde poder verlo mezclado, pudiendo ver así su finalidad, y que eso se asentara de una forma neutra.

Cuando me permití esa elección lógica, y que esa elección fuera muy interna, desde un permiso muy genuino, pude asumir unas capas más de una nueva versión con una percepción más inclusiva, y que hoy está desplegando más capas que tiene que ver con eso mismo.

Me he dado cuenta que ver la posibilidad de permitirme ese espacio, para poder ver mi propia realidad y desde un ángulo más ampliable, era lo que verdaderamente me aportaba ese cero tan claro, para poder articular ésto desde ahí. La posibilidad de otorgarme una neutralidad era partiendo de asumir mi realidad, el cero no se otorga como un traje que te compras, sino que es vivenciado.

Más al detalle esto tenía que ver con definir el error como externo, como un defecto, y qué debía hacer por mejorarlo. Esa es la forma y el programa conocido para mi identidad, no es la realidad en sí misma, es lo que cojo de mi bagaje conocido, por tanto lo sitúo fuera de mí mismo centro, de mi interno, sin permitir que cambie la perspectiva interna. Esto es, sin permitir el cambio de los ejes perceptivos de mi propia internalidad, dejo que sean los mismos, no les otorgo funcionalidad y movimiento. Esto que parece tan sútil, me parece muy importante, porque en realidad cuando yo decido desde donde decido mi movimiento sucede desde ahí, y no es lo mismo percibir el error desde ese espacio habilitado, no tiene nada que ver. Ese 39 te lleva por entero si no le pones oxigeno. La percepción de la finalidad te lleva por entero, todo dependerá desde donde lo estés percibiendo.

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Esto me lleva al punto, cómo ese cero no lo veía en mí misma, no lo asumía, no le daba espacio interno, ni lo veía ni lo esperaba. Recuerdo que eso me resonó cuando Alejandra Casado hizo el vídeo donde compartió la inclusión del cero en el conteo de los dedos de las manos. Ahora mismo no puedo reflejar todo lo que me resonó entonces, pero siento que fue una semilla que ahora está desplegándose en más capas.

Poder admitir el cero en mí misma, me abrió por una lado poder ver mis opuestos, y asumir las consecuencias de ello, todo lo que estaba codificado con ello, todo lo que venía en el bagaje... la vergüenza, la culpa, la venganza, la pesadez, el menosprecio,... pero no sé fue algo directo, en el mismo momento en el que admití el espacio interno, lo puse a propósito como una elección en mi interior, se me vino poder verme en el otro, poder ver al otro en mí, poder permitir que se vean la izquierda y la derecha interna, justo en lo que estaba transitando ese día que fue muy intenso.

 

 

Esa semilla que se inoculó ese día, me activó ese cero y me permitó vivenciar la funcionalidad de ver con claridad mis opuestos, me permitió verlos juntos, mi cabeza quería separarlos, pero mi elección lógica, estaba por encima, eligiendo enlazar con el vacío fundante, con lo más interno genuino, y no algo externo, sino muy interno y real, dado únicamente en ese momento, y eso me permitió el cambio de ejes, como el repliegue sobre sí mismo, darme una vuelta por entera, ..., y mi cuerpo lloró. Sobre todo se me vino algo muy resonado, había una parte de la dualidad Humildad-Soberbia, en la que la parte que estaba negándome a mí misma por una cuestión de valores y supervivencia, protección, comparación… no estaba siendo incluída. Por tanto el ciclo vivo que tuviera ese circuito estaba siendo interrumpida por la parte de mi identidad que no quería admitirlo. Esa parte de mí misma de soberbia, que no me estaba permitiendo transitar, esa parte con propósito que no era vista ni comprendida POR MÍ MISMA¡ el por mi fue lo que armó el cero. El cero me hizo arrollidarme con todo propósito. Se me resignificó la soberbia y la humildad en ese punto.

 

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Lo que pude ver es que la finalidad genuina no puede ser vista si no cae tu propio mito, si no hay un permiso interno, el propósito te arrasa con ese mito que valida tu identidad. En el permiso de la caída de tu mito, acoges el propósito lógico e inclusivo.

 

 

 

Si permites ver tu implicancia, vives sea lo que sea desde un asumir conciencia…., ves tus opuestos, los opuestos se ven entre sí, podemos ver diferentes velocidades en las proyecciones de nuestros vínculos con otras personas, con la materia inerte, con otros seres vivos, ves la Tierra… y no verlo solo de una forma mental, sino permites la red que se genera cuando lo activas. Es decir, te lleva por entera, toda la biología, toda la emoción, toda la neurología … que los dos opuestos se estén viendo, se estén inoculando no es lo mismo verlo solo neurológicamente, sino permitir verlo en el resto de planos de conciencia, habilitando el cero en cada plano.

Ahora puedo comprender desde otro lugar, que había una parte que no acababa de resonarme para explicar las cosas en torno a marcadores con una sola de las vías, no incluyendo su doble vía y su paradoja, o sin incluir la parte que más me pueda afectar internamente, de lo que verdaderamente es mi realidad, del por mí, de cómo yo lo veo, … no sé, antes no estaba hablando para mí misma, entonces no había un cero,… sin embargo percibirlo como que es una elección activar ese cero que está disponible, desde habilitarlo cuando yo esté realmente preparado, es otra cosa, porque desde la mente solo, no se puede hacer todo en un efecto porque si no explotamos. Lo he visto en ese 91, en esa condición- propósito que paradójicamente tanto me ha ido mostrando,…

 

 

Ya que la apertura que produce tomar la derecha dejando que informe a la izquierda es enorme. La izquierda viene de ver la necesidad, y en esencia tiene de serie el acoger. Esa parte de uno que da tanta culpabilidad, pero que se ha tratado siempre de tapar para no admitir sentir el encontrarse mal por ello. Y no admitir que todo ese proceso requiere un admitir la función en el opuesto de uno mismo, sobre uno mismo. Tela. Eso tiene mucho matiz, ya que asumir la realidad requiere de mucho asumir. Porque no te permites expresar desde una izquierda, que está focalizada en dar soluciones a las necesidades, está toda su energía puesta en eso, no está la vez en expresarse admitiendo el dolor, sin expresarlo desde una responsabilidad propia, y no pudiendo ser consciente, está sin darse cuenta que tiene potencial para acoger abrir y cerrar la puerta. Ya que eres tú misma la portadora de las llaves y la cerradura desde asumir un vacío fundante.

Cuando esa izquierda se reparametriza, desde una honestidad, admite su realidad, se abre a una consciencia nota que puede expresar su honestidad, tiene espacio para funcionalizarse, pedir su propio permiso a moverse e incluir una derecha, permiso para cambiar, verlo con otros ojos,...

A su vez, la derecha limitada a una identidad, pone toda su energía en satisfacer todo lo que la identidad desea, buscando el propio beneficio. Cuando esa derecha se reparametriza, desde una honestidad, admite su realidad, cómo es ella quién prepara y surca la limitación, y como a la vez tiene las llaves a trascenderse, y estar abierta a que ese izquierda exprese y acoja con ese nuevo cambio. El miedo de la izquierda es cambiar, y que esa parte condicionada cambie, porque se ve como infiel a una parte de mí, a una parte de tu familia, a tu propio diseño de la identidad, como si no le dieras amor a esa parte de una misma, no dejando con ello acoger y activar esa parte desde una funcionalidad lógica, habilitando una integración de todos los elementos. Es decir, tratar de madurar desde unos marcadores condicionados por una identidad no consciente, da la percepción de culpabilidad, da mucha culpa cambiar, ser infiel a todo lo establecido, al espacio donde has creído que debías dar tu amor. A la vez, admitir tambien que la derecha prepara lo que luego se manifiesta en concreto, cuesta mucho asumir ésto. Abrirte a asumir la propia culpa no lineal de la preparadora del eje Y, del eje del Ser, que luego se manifiesta en lo concreto en el X.

 

En realidad cuando te abres a darte cuenta que las dos instancias están preparadas para poderse ver, porque se ven iguales, se ven en el mismo punto, se afloja todo, se suelta todo, en el mismo momento que ves y activas la posibilidad, todo se cae. El cero aparece. Y se ve un cuadro más.

 

 

 

 

La izquierda y la derecha se ven, lo femenino y masculino son vistos, se están viviendo por entero. La entraña está incluida, la parte encarnada está asumida, pero no es lo mismo asumiendo un vacío fundante que no asumiéndolo. Entonces, podemos ver cómo por esas fechas de Abril se funcionalizaba la independencia de la referencia externa y ahora se está viendo en lo concreto.

 

Se abren capas a integrar una culpa, una pena, una vergüenza, una envidia, una soberbia, un orgullo... desde un punto neutro. El punto que estoy viendo, es poderme asumir yo misma, porque soy creadora de todo eso, porque integro los dos principios en mí misma. Esa culpa, o envidia, viendolo como externo cae por su propio peso, porque se queda corta la forma para verlo de ese modo en el que siempre lo vimos. Otra cosa es asumir los opuestos de eso. Es decir, asumir el combustible que trae todo eso, y que pasa también por asumirlo de forma consciente porque crea conflicto. Una cosa es ver la izquierda, y asumirla, otra cosa es ver la derecha, y asumirla, y otra cosa, es que estén hablando entre ellas, y por lo tanto, estar asumiendo el combustible y la funcionalización de todo eso.

Por ejemplo, el punto en el que te das cuenta que no es lo mismo, la soberbia que yo puedo asumir en mi, o lo que veo en otros lo puedo ver en mí misma, y el propósito que eso trae, y cómo eso te da la apertura del combustible para tú saberte gestionar, pero no ya desde un propósito de la identidad sin una funcionalidad asumida. Porque es una gestión que uno se activa para asumir, una gestión de ese potencial, pero no visto como un déficit, defecto, no visto desde algo externo. No es lo mismo. Si ya ves los dos opuestos, de forma interna y permites que se hablen, permites una realidad, ya es otra gestión. El trauma venía de no ver ni siquiera la posibilidad de permitirnos un espacio para un cero habilitado, para asumir la trascendencia del conflicto en una neutralidad. Ni siquiera la gestión de eso se puede imaginar sino es vivido. La neutralidad la estábamos ignorando por estar a otras tareas, no ha sido entendida por la profundidad de cada uno de nosotros con nosotros mismos y, ahora solo observar la posibilidad da lugar a la apertura de su gestión.

La finalidad está antes y luego nos vamos enterando de qué se trata.

Los dos principios masculino y femenino, derecha e izquierda, tienen una verdad en sí mismos, con un propósito muy claro, los dos tienen una verdad y está totalmente coherente, la cuestión es cómo nosotros lo percibimos. Necesitamos de ese combustible y gestionarlo desde ese mismo punto tan profundo, y no puedes mas que recibir el amor más auténtico, esta vez resignificado.

 

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Un comentario

  1. Virginia de la Calle
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    Voy a comenzar a incluir el cero en el contar de los dedos (Genial idea!)… Creo que así le daré posibilidad a integrar el resto….
    Magnífico texto… mucho se me “escapa” de la mente, pero intuyo que me “llega” por otras vías… Es fascinante Vir!
    Tu crear, como siempre (como en el fondo, creo, todos deseamos) va más allá de la belleza…. va al sentir… me encantan tus dibujares, y la imagen de los corazones naciendo entre tus dedos es mágica! BRAVA!!!

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