Cada día es como si fuera la primera vez

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D I A 154 del año 2016

Todo es nuevo. Ya está el instante incorporado.

 

Cada día se nota más. Se enlaza de forma online a algo tan interno de mí misma. Parece que puedo abrazarlo pero sin brazos. Abrazo con la posiblidad de poderlo abrazar. Con eso es suficiente. Ayer te quise comentar todo lo que el día le contaba a mi entraña. Tuve mucha alegría por algo que no sabría explicar por qué. No tenía ningún sentido, ni siquiera lo entiendo mentalmente, nada tiene que ver con lo que creía que estaba sucediendo. Pero mi corazón estaba bien feliz, mis ojos y mi boca se nutrían de un oxígeno lleno y habitado. El cuerpo sabía mucho más que yo. Incluso algo que no soy yo, ya sabía.

Esto que te cuento  tiene que ver con lo que el día 152 quiso contarme. Ahora dejo que coja forma en palabras, y darle lentitud y bocanadas de agua por la garganta.Quizá algún pájaro vuela mientras tanto. El mar interior se mueve.

Hoy es fácil. Una facilidad que no se conoce. Se explora por primera vez en el momento. Para eso todas las noches paso por un reset y amanezco con todo nuevo. Todo lo que me rodea es nuevo. No te tienes que preparar nada antes, la técnica recoge otro significado, lo que necesitas en el momento se te viene con todo lo que vas a necesitar, el medio. Y hoy, se ve claramente. Parece que una parte nueva de mi cerebro brilla y se expande. Nunca antes la había percibido de esta manera. Una inteligencia lógica me habita, y yo le he dejado la puerta abierta de par en par.

La velocidad me rodea y, la Luna y la Tierra, las siento más cerca. Me sorprende su propósito. Su disposición a reciclar su existencia sabiendose en cada momento. Hoy, me parecen más hermanas que nunca. Como en un ritmo, como un latido del corazón, veo la grandeza, más allá de mis propios límites. He hecho sitio para algo nuevo, y a ritmo de latido de un corazón que compartimos todos, le he notado bombear. Me ha resonado que todo eso tiene un propósito, y que es tan real como que tú y que yo podemos contactar, pero para eso no necesitamos atesorar nuestras palabras en una lata para saber que es real. Esto tiene un propósito mucho antes de que yo hubiera pensado que quizá tendría que disponerme a hacer un "algo". Mucho antes de que yo despertara esta mañana, mucho antes de que mi cuerpo naciera, ya se sabía habitado. Y que el propósito dispone todo lo que voy a necesitar en el momento, integrando todas la partes de este todo que las alberga.

 

Lo que he sentido hoy, no dura, y me da igual. No lo atesoro en una lata. Lo vivo como lo nuevo que es.

Este hueco que ha resonado en mi interior ya sé donde encontrarlo, y en cada momento me resuena que tendrá formas y percepciones diferentes. Y es real. El propósito del vacío, el ritmo que ha resonado en mi interior, me empuja a bailar, ... en un momento arriba, en un momento abajo, tan pronto en positivo y en negativo para que eso pueda balancear, y en un mismo simultáneo, en la manera que yo me de permiso para dejar que eso pueda experimentarlo. Éste enlace al vacío, en aquel espacio donde puedo permitir ese reset, donde puedo observar lo nuevo de cada día, está siempre disponible. Hoy pude comprender otra capa más sobre ese estar disponible. Eso no significa meterme una tecla de on permanente en mi cuerpo, ya no hace falta. Me enteré que es interior, y se lleva de la misma forma que llevas todo lo que te resuena, muy junto al ritmo de un corazón que es más grande que el propio, y que acompasa sus latidos con el que llevo en este cuerpo que me acompaña.

 

 

Si sientes el propósito por el que cada día es como la primera vez, te coloca y de lleno dejas que todo se haga, sin más, y tú para observarlo. Pero para eso tengo que querer que, ese latido que también escuchan la Luna y la Tierra, que ni conozco ni poseo, hable con esa otra parte de mí que es fiel testigo de nuestra existencia.

 

 

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