Acompasándonos

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D I A  1 1 2   - 2 5 3

 

 

Dejar que se haga solo.

Observar con ojos nuevos todo lo que tienes alrededor.

 

Ya es un tiempo largo que esto sigue resonándome fuerte. Puedo ver también ese resonar en el pintar, escribir, trazar, diseñar, crear.. allí hay ubicados todo una comprensión del tiempo y del espacio de una vida. Un proceso que, ya no es solo una intuición sino una comprensión que se va integrando, que va mucho más allá de darme cuenta de quién soy yo o qué pinturas puedo llegar a realizar., qué quiero...  Me encuentro con comprensiones de aquello que vivo, de aquello que asumo, de aquello que abre conciencia.

 

Pintar nunca fue para mí un desafío para conseguir técnica, ni belleza, me resonaba más lo que podía acompañarme como herramienta. En la resonancia podía usarme como puente y yo misma usarla para poder ubicar algo de una voz interior en una parte donde pudiera resonar, colocarlo en una parte perceptible, hacerle membrana, y percibir más allá de lo que cada forma trazara. Sino más bien verle el vínculo de todos esos trazos, y ese vínculo con mi propia conciencia.  Dejar que en su propio mecanismo, se movieran todos los eslabones de la cadena: diálogo de todas las materias implicadas, aguas pigmentadas, aires cuánticos, biologías con capacidad de enlace,... y se mostrara sin buscar nada, sin acertar a nada, una comprensión que pudiera suceder en un lugar que integrara el contorno de mi piel visible, pero no quedarse tan solo ahí.

 

Claro,... eso ha sido y es todo un desafío pues desde lo que he podido creer el arte pareciera un lugar de ampliación de fantasía, de imaginación, de lugar donde ponemos nuestros sueños, donde colocas tu capacidad de inspiración, donde emanan ideas que ubicas como propias, donde colocas la capacidad lograda en tan solo la dedicación y el don de unos pocos, donde proyectas todo lo que dejas a un lado, tapado, y versionado en tu mundo paralelo en un segundo plano. Con todo y con eso, abrirme a ver todo eso e incluirlo, junto a todos los diferentes potenciales que he ido pudiendo integrar como tantos otros en un infinito campo, ha ido afinando mi resonar de siempre con el crear, e ir viendo lo común de todo ello. Un algo común que tiene que ver algo con la lógica de vincular.

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Como herramienta he ido viendo que la pintura podría haber significado en varios momentos como una herramienta para curar heridas, aunque es tan sútil este rol, que se ha ido desprendiendo una especie de sanadora a lo largo de los años con este proyecto, que aunque de primeras, no me hubiera parecido que lo estuviera usando para ese rol, sí he ido viendo, que me podía proyectar, un espacio que tenía como un mismo fin de conseguir corregir algo que percibía como que no debía estar bien.

 

 

Sutilmente el mundo del error va apareciendo en cada oportunidad de dialogar con el lienzo en blanco y desprender todo el desarrollo que un error puede comunicarse, verle la membrana de un emisor y de un receptor en lo que comunica un error, así ver desde donde me opera cuando quiero corregirlo, y no hacerlo para seguir abierta a la comunicación. Seguir siendo receptora, pero ahora desde otro lugar. Ahora quiero que el error me hable.

Y, en el dejarme en el vínculo, irme dando cuenta de cómo me opera.

 

Con todo eso darme cuenta que el error destapa toda una lógica que abre un punto de toda comunicación. Una perla para ampliar conciencia.

 

 

En el arte, un encuentro de luces y sombras, podría haberse resumido como un error como sombra y la luz que viene a salvarle con su belleza, y dejar reducida la pintura a un encuentro con la belleza después de que su autor pasara por un mundo de auténticos traumas. Una proeza de vida ubicada en la vida de una heroína. Sin embargo, irme dando cuenta de cómo opera los errores sobre mi propia existencia, está muy lejos de algo tan romántico que me deja anclada y abrochada en ese palpito incesante, donde como hambrienta chutes de luz, mientras corren aguas por mi herida para acelerarla y seguir cultivando mi labor de bohemia buscando la luz. Verme ahí o más bien, tener la percepción de tener que verme ahí, ha sido un regalo, verme como mi propio verdugo y mi propia víctima, ver desde donde tenía y tengo anclado el potencial, qué sentido tiene acaparar la luz, en qué tarro de cristal se deja revoloteando dando vueltas y vueltas.

Eso ha ido abriendo un tipo de comprensión de explicación de vida, viendo cómo humanos trazamos líneas seguidas para conseguir la fórmula de la belleza, para alcanzar un tiempo que se toma como futuro, como diferente al presente, y diferente al pasado. Así con esa fórmula asegura la luz de afuera, y seguir acaparando la necesidad y la herida como puntos de chute de fantasía, ubicados en tiempos que se toman como diferenciados, y así la identidad en su creación de palpitares darse lo que fuera necesitando del humano dispuesto a su existencia. Todo un sentido de patrón natural de evolución y darse sentido de supervivencia. Un proceso con un transitar donde la capacidad del pasado tan solo fuera la de llevarla a un presente para tratar de agrandarlas para hacerse inmune a los errores. Como si eso tan solo fuera la capacidad de la percepción de un pasado. Y tener la impresión de estar creciendo... en el tarrito de cristal.

 

Sin embargo, no es lo mismo ver eso como herida, que verlo como un error que abre un punto de comunicación, y que de ahí ya no desprende extenderse más hacia los límites de ese diseño de supervivencia, sino que capta un ampliar conciencia y un darse cuenta, que habilita un ángulo de percepción disponible, y si resuena con un receptor, un sostenido invertido.

 

 

 

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Es un proceso de despertarme, y estar disponible a una lógica que integra un espacio habilitado para verlo desidentificado, donde veo al error como función, tiene una lógica de cómo opera en la vida y me muestra un patrón que en nada queda limitada a mi capacidad o mi necesidad humana de buscar la luz del sol. Eso se ha ido resolviendo en otro lugar, que tiene la capacidad de asombrarme cada vez que ocurre, porque habilita lenguajes y comunicaciones con partes de una conciencia mucho más amplias a mi propia individualidad. Nada tiene que ver con mi persona, trasciende porque la conciencia tiene muchos más planos que los que creo ver.

 

Desde un disponerme al vínculo, esa nueva percepción constante, habilita un lugar desde donde se resignifica cualquiera de mis intentos de llevarlo al futuro. Desde ahí el futuro ni el pasado existen, convergen en un punto presente, un instante que opera y te opera de una forma vinculada si existe una resonancia interior para dejar que suene. Como en la pintura, dejas que aparezca el trazo que acude. De alguna forma, desde esta apertura, el significado no torna a trazarse de una forma líneal, explicándotelo con los elementos que puedas pensar desde siempre, sino que traza de una forma disponible, que te coloca en el punto de darle significado a todo lo que hubieras podido hacer en la vida y traducirtelo en un patrón lógico. Un patrón que te abre la comprensión de pasos, que destapa un orden, que enlaza una comprensión, un darse cuenta, donde cada una de los elementos tienen en común un mismo origen. Ese origen, que podrías verlo como aquél que has estado resonando con buscarlo para saber lo que podría decirte tu voz interior y enfocar tus días a ello.

 

Solo que desde un tomar la decisión de ampliar conciencia del vacío, no se queda limitado a enfocar tus días, te das cuenta que el mismo hecho de dejar que los trazos sucedan nada tiene que ver con lo que vas comprendiendo, sino con lo que acude, y en otro paso acude a ti.

 

Supongo que es lo que me resuena, abrirme a la comprensión de ese diálogo, abrirme a enterarme de cómo se va haciendo, de la lógica que comprende esa comunicación. Usar la pintura como una expresión de mí misma quedaba corta, porque me ha resonado siempre más bien como un trazarse, con un emisor y un receptor y un patrón lógico. Abrirse a la lógica de todo eso, donde los trazos que aparecen son los disponibles, y lo hace desde un lugar de desintegrarse para integrarse. En la vida, en lo cotidiano del dia a día, no debía ser diferente. Y esto, resuena con un palpito de siempre.

Puede que esto pueda explicarlo de mil formas, pero ahora es desde donde surge.

 

Ahora,

es otra comprensión, es un estado distanciado de nuestro estado de punto de unión original. Asumo que es así y lo consumo de comida y postre, saberme en ello. Desde ahí, el menú es apetecible porque sabes que eso alimenta. No traduce kilos para quitarte, sino para integrarte. Con el estómago disponible, se va asumiendo la discontinuidad, se percibe la comprensión de un desfase en la comunicación, un error el que poder ubicar los centros de miradas propias, pues así te proporciona ver cómo funciona eso en tu propio centro resonador.

 

Es como crearte una película, hecha tan solo para este momento, trata de ver como todo un tiempo dedicado a crear una película para comunicarte algo al momento de verla, pero como si pudieras coger la finalidad de hacer todo eso, el potencial que se ha desarrollado para hacer la película y la pudieras incluir en ese instante, no tuvieras que extenderlo para enterarte sino respirarlo por tus costillas, llevándolo en los oxígenos de cada espacio entre las vértebras, y dejaras que ese movimiento de comunicación de oxígenos moviera la cinta reveladora de la película, justo en tí, sin necesidad de hacerlo afuera. Y, eso te proporcionara una finalidad de darte cuenta, habilitarte el espacio y tiempo para verlos funcionando contigo, y poderle ver el desarrollo de los potenciales que vas abriendo. Como cuando eliges la música de una máquina de discos. Creíste tan solo ser la aguja que desprende el hilo resonador de ondas musicales del disco, moviéndote según lo que te hace sentir, pero ahora también puedes ver cómo funciona en tí, teniendo la mirada en el que aprieta el botón que ha elegido el disco.

Es momento de abril tomado como humanos y asumir nuestro rol de puente de una lógica.

La conciencia de verte abriendo, ver lo que se abre, como lo hace el error, tú te abres a tu propia lógica de tu propia existencia. No importan los datos, su desarrollo, es un disponible en verse en el introducir un oxígeno a la propia lógica que integra. Y no es lo mismo seguir percibiéndolo como herida, error para corregir, este uno y este otro, que verlo como oxigeno para la lógica que lleva integrada. Es un recreación constante.

 

Primero haces membrana para poder verlo y luego te enteras del sentido de lo vivido como si lo vieras para atrás. Y, lo más paradógico de todo, es que estás situado lógicamente desde el punto donde comprendes para atrás, y desde el punto de vista desde donde ubicas el patrón que te habilita comprender en un siguiente paso.

Darte cuenta de esa paradoja es lo que te abre al acompasamiento.

 

Estamos acompasándonos para asumir planeta. Como los planetas retrógrados que parecieran estar moviéndose en sentido contrario, cuando en realidad parecen estar realizando un movimiento que acompasa con la Tierra. Trata de ubicar esos planetas como estados de tí mismo, como estados de otros sistemas que ves en tu vida, tu familia, tus amigos, tu trabajo con materias inertes, el estado político de tu país, el estado del sistema terrestre, trata de ver ese estado de comunicación como un igual como el de los planetas, la luna con la Tierra. Esos estados unidos pudiéndose ver en su desarrollo, como si estuvieran desprendidos, en diferentes planetas. Cada uno con su ubicación autorreferente, su independencia asumida por llevar integrada su finalidad, y un patrón natural de acompasarse. Quizá estemos asumiendo los planetas que nos desarrollan y que nos torsionan.

Acompasandonos.

 

#dialogocreativo #comunicacioncontucentro #desdeelvinculo

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