CERO Y, ahora que lo pienso, es como si este Viaje del Sentir fuera la explicación y la descripción de un sentir, de una manera de percibirse en la vida.

El Viaje del sentir es así, un soltar en órbita, dejando que muchas de mis preguntas no vayan hiladas con sus respuestas. Realizar el viaje interior en nuestras propia generación de preguntas. Es así, un fluir, unas veces puedo decir una cosa otras veces diré otra. Entiendo que quizá uno quiera respuestas más claras, ataditas con lazo, mi cabeza incluso me trata de corregir en muchos momentos, no siempre es cómodo estar soltada en la incertidumbre. Pero de lo que estoy hablando es eso que hay en común cuando estamos viviendo situaciones en las que todo te colapsa, estás quemado por varias cosas y te haces mil preguntas, estás ahogado por las dudas, o quizá estás brillante de lo bien que casa todo y sientes, precisamente en ese instante, que podrías comprender absolutamente todo, y todo por lo que has podido estar pasando. Todos esos instantes tienen en común que no estabas premeditando nada de lo que iba a suceder, tan solo dejabas que la vida marchara. El Viaje del Sentir es eso, quizá un momento de soltar y asumirte entera. Una vida normal, sin más pretensión que vivirla.

UNO Durante algunos años, estuve intentando pintar desde el deseo de explorar y liberar una parte interior. Transité, en un principio, la creencia de que mis creaciones necesitaban de una base para apoyarla, o que de alguna manera, eso iba a cambiar el mundo que me rodeaba, liberándolo. Si encontraba la perfecta técnica para mí, en un fondo oscuro con lucecitas parpadeando, quizá y todo podría encontrar una maravillosa forma de dibujarlo todo. Por fin, viajé al fondo de todo esto y vi que la vida no era ese dibujo pensado y buscado, era el viaje mismo que ya estaba recorriendo.

DOS Ahora, el viaje era ésto mismo, sentir la entraña, y no saber mucho más de como sigue.

TRES Fue cuando me rendí totalmente, ya no por carga pesada, sino por la decisión de entregarme más honestamente a la vida, cuando me permití a mí misma reinventarme desde un propósito que iba más allá de lo que podía alcanzar a saber. Ahora considero que

icono4el acto en sí mismo de expresar, de escuchar mi intuitición, de rendirme a la fluidez sin base en mis creencias y pretensiones, es el que me permite observar realmente cambiar el mundo. El cambio aparece con tal solo dejarlo expresar.

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La perspectiva del mundo que nos rodea cambia cuando nos permitimos seguir la ola de esa primera pincelada, siendo lo suficientemente valientes como para acoger lo desconocido, con todo lo que eso representa. Invitarme a la oportunidad que supone integrar una parte de mí en la creencia. Inivitarme a entrar en ello, encontrarme en la presencia que supone todo eso creyéndome en no alcanzar un resultado valorable externamente, y dejar que todo eso hable. Mirar que ahí, en ese mismo supuesto error que tratamos mil veces de mejorar, y en esa propia vulnerabilidad, que sin comprender, tratamos de tapar, reside la puerta giratoria para seguir Nuestro Viaje. Que la realidad nos espera para asumirla. Expresar honestamente la humildad del acto en sí requiere la escucha de la propia intuición.

Es a través de este tipo de expresión genuina cómo las vidas se transforman y comprendemos la vulnerabilidad de la Tierra que nos habita.

CUATRO La gestación de El viaje del sentir fue lenta, al ritmo que toma un viaje particular y doméstico, para ir creando un espacio donde puedes encontrar dibujos de cuadernillo y lienzos a son de danza. Durante el viaje he pasado por una serie de situaciones y he decidido que había llegado el momento de contarlas. En el viaje me he encontrado con muchas formas de verme, de encontrar similitudes, y de contarme de muchas maneras de qué forma percibo el mundo, la oleada de cambios internos, y a la misma vez, Universales y cómo la vida se pone más real ante nuestros ojos.

 

El viaje, te mira fijo y a los ojos. Y en un chasquido, de algún modo, te ves real.

 

CINCO Nos hemos enseñado unos a otros que la verdad quizá estaba en las historias que nos hemos ido contando, las diferentes creencias, acerca de lo que somos y, de lo que somos capaces de hacer. Y, Ahora, nos estamos dando cuenta de que eso mismo, son historias y lo que somos genuinamente es mucho más allá, una historia jamás contada. Única desde la mirada de cada uno, desde una propia perspectiva. Que la historia que no es narrada es la real. Y me río de esta cuestión, ya que a estas alturas el despertar es una señora paradoja, porque

icono4en el considerar que nosotros mismos contamos nuestras historias de lo que es real, es la llave para poder considerar que la vida no es contada, es vivida, y sin saber ni siquiera la trama, tan solo el juego lógico que pueda tener todo eso.

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Un Viaje, que como en un lienzo, con un trazo marcamos nuestros pasos con un propósito que nos es previo, y en  el camino que dejas fluir a tu alrededor, tan solo pasamos por él, con humildad. En el lienzo, se van uniendo los colores, como nosotros en la vida el instante nos reconoce, y acogemos en cada momento aquello que va surgiendo, decidiendo observarnos en las creencias y sentimientos que puedan acompañarnos, y con qué lógica decidimos acoger ese momento oportunidad que la vida nos brinda.

 

SEIS Todo se expresa, nos reinventamos a cada rato, simplemente, cambia.

SIETE Nada.

 

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